Como me encanta Santander


Ahora que se acaban las vacaciones… Bueno, las pseudo vacaciones que he tenido este verano, hecho la mirada atrás y solo me viene una cosa en la mente: El Marucho… y Santander.

A principios de agosto, fui con mis amigas al Santander Music Festival, un evento que creo se va a volver obligatorio los próximos años por lo bien que nos lo pasamos y la buena música en directo que acoge la Campa de la Magdalena. Pero más que haceos una crítica musical de los artistas, me voy a centrar en la parte comida, que es lo que más me interesa.

Santander Music Festival 2014

Santander Music Festival 2014

Salvo las pizzas, hamburguesas, perritos y demás cervezas y helados de La Polar que solemos engullir entre concierto y concierto, este año quería volver a los fines de semanas santanderinos de mi infancia y volver a comer en El Marucho. Es un restaurante de estos que parecen cutres u horteras pero cuya comida te aciega para maravillarte. Rabas, quisquillas, percebes y una larga lista de pescados frescos cocinados como en casa y, el plato estrella, mi plato favorito: chipirones en su tinta con arroz.

Chipirones en su tinta de El Marucho

 

La última vez que comí este plata negro del Marucho tenía 12 años y lo primero que dije al probar un bocado fue: “¡Son como los tuyos, Mamá!”. Me enamoré de este plato y llevaba años queriendo volver a vivir esta experiencia gustativa. Así que el domingo, antes de marcharnos de Santander, llevé a mis amigas a comer al Marucho. Y nos pusimos las botas: rabas, nécoras, bocartes y claro está, los maravillosos chipirones en su tinta.

Rabas santanderinas

Bocartes

¿Por qué son tan ricos? Sencillamente porque, hoy en día, no encuentras chipirones tan tiernos y sabrosos, que se deshacen en la boca. No todo el mundo sabe hacer esa salsa de tomate con tinta natural tan negra que te tiñe la boca. Y sobre todo, nadie logra este sabor tan maravillo del arroz cocido con caldo de marisco. Para mí, es como comer chipirones y arroz con almejas al mismo tiempo. Y para rematar, el plato es tan grande que estuvimos apunto de pedir un tupper. Es lo que se suele denominar una “señora panzada”.

El Marucho - Santander

Y para colmo, como el azúcar es lo que me da vida, me dejé tentar por el delicioso bizcocho borracho con dulce de leche y chocolate. No le podíamos decir que no a la amable camarera. Y no me arrepiento, aunque en aquel momento me sentía como el gordo glotón de “El Sentido de la vida”. ¡Menuda delicia! La vuelta fue muuuuuyyyy larga.

Bizcocho borracho de dulce de leche con chocolate

En otro registro, el día anterior descubrimos un sitio muy guay donde sirven hamburguesas gourmets al estilo Foster’s Hollywood, pero bastante más finas. Se llama Mr Burger y la verdad que merece la pena pararse a comer ahí. El sitio es muy moderno y agradable, la carta era muy completa y hasta ofrecían hamburguesas light, para las personas a dieta o las que no quieren comer tanto. Y los batidos son alucinantes.

Mr Burger - Santander

Ais, como me gusta Santander. ¡Hasta el año que viene!

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