¡Qué vivan los crêpes!


Cada año, mi espíritu goloso siempre espera tres cosas: la temporada de fresas, el roscón de Reyes y la Chandeleur. ¿La qué? El día de los crêpes en Francia. El único día en el que no tienes excusa para no preparar esa masa fina de harina, huevos y leche, a la que das vueltas y revueltas en la sartén y que endulzas con mermelada, chocolate, nutella o sencillamente con un poco de azúcar. ¿Y cuándo es? Pues hoy mismo, 2 de febrero.

Crêpes con mermelada y nutella

Hay mil formas de hacer crêpes, sean dulces, salados, con leche, con agua, con más o menos ron o Grand Marnier para perfumar la masa, flambeadas, etc. Es una maravilla de plato o de postre que se puede rellenar con absolutamente todo, hasta en plan guarrindongada de David de Jorge en Robin Food.

Pero antes de daos mi receta, va a tocar una clase (muy corta) de Historia, ya que ni yo sé muy bien de dónde viene esta tradición. La Chandeleur viene a ser la fiesta de los candelabros, la fiesta pagana de la luz, que celebraba el regreso del buen tiempo tras el duro invierno. Al menos, dado el temporal que azota el litoral estos días, seguiremos esperando la llegada de la luz. Y como ocurre con muchas fiestas que celebramos hoy en día, la Iglesia hizo que la fiesta pagana se asociara con una celebración bíblica, en este caso, la presentación de Cristo en el templo. Existe también la teoría de la Fiesta del oso, otro símbolo del fin del invierno, cuando los osos se despertaban tras hibernar, al igual que la fiesta de San Blas y sus roscos. En cuanto a lo de comer crêpes, sería el papa Gelasio I el que impulsó esta tradición al repartir unas tortas ante los feligresas, cuya forma y color recuerda el sol.

Existe muchas tradición también entorno a la elaboración de los crêpes, sobre todo para traer suerte. Una de ellas es sujetar una moneda de oro en la mano izquierda y dar vuelta al crêpe con la sartén en la mano derecha y que caiga correctamente. Otra tradición relata que el primer crêpe que se hace se debe de guardar en un armario y permite así alejar la mala suerte durante todo el año. Y también, dicen que hay que encender velas por toda la casa y que marca el fin de las Navidades. Personalmente, la única tradición que celebro es la de dar vueltas al crêpe, algo que requiere algo de destreza y que es muy divertido.

Después de haber alimentado el coco, ahora toca alimentar el estómago.

¿Qué lleva?

Para 15 crêpes

250g de harina
3 huevos
1 cucharada sopera de aceite
1/2 litro de leche entera
1 chorro de ron añejo Negrita
1 pizca de sal
azúcar

¿Cómo se hace?

En un cuenco se vierta la harina y se hace un hueco en medio. Se añaden los huevos, el aceite, la sal y un poco de leche. Se bate con una varilla con bastante fuerza y se añade poco a poco el resto de la leche. La masa debe de ser fluida pero con algo de consistencia. Se le añade un poco de ron para darle aroma.

En vez de ron, se puede echar Grand Marnier o flor de azahar. También, se puede echar un par de cucharadas de azúcar para endulzar la masa. Otras recetas dicen de echar un poco de cerveza para que fermente un poco y doble de volumen. En esta receta, hay que batir bastante para que entre el aire en la masa y sea ligera.

IMPORTANTE. Se deja reposar la masa una hora antes de preparar los crêpes. La dejáis en la propia encimera con un papel de cocina por encima.

Masa de crêpes

 

Tras reposar, con un cucharón, removéis la masa para que quede homogénea. Mientras tanto, calentáis la sartén especial para crêpes y le echáis un poco de aceite que repartís con un papel de cocina. Una vez muy caliente, echáis un cucharón de masa en la sartén y, muy rápido, le dais vueltas a la sartén para repartir la masa en un capa fina y retiráis la masa que sobra. Ya a fuego medio, dejáis el crêpe cocer dos minutos o hasta que los bordes se vayan despegando y que, al remover la sartén, el crêpe baile. Ya podéis darle la vuelta con un ligero movimiento de muñeca o con una espátula. Se deja un minuto más para que se dore y se retira. Se repite la operación hasta acabar la masa.

Masa de crêpes

Entre cada crêpe, suelo espolvorear un poco de azúcar para que se vuelva jarabe con el calor y así endulzarlos.

Y ya está, solo tenéis que rellenarlos de lo que tengáis a mano, o comerlos así sin más, que están también bien ricos. ¡Feliz Chandeleur a todos!

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