En busca de la mejor tarta de queso. Parte 1.


Una de mis tartas favoritas es la tarta de queso. Me gusta tanto porque existe miles de recetas y también porque es otro buen recuerdo de mi infancia, de esas comidas domingueras en los restaurantes de Irún y Hondarribia en las cuáles siempre caía una tarta de queso con arándanos de postre. Con 14 años, he descubierto la Cheesecake, la versión horneada de la tarta de queso vasca, en un capítulo de genial de Friends.

Y desde entonces, siempre he querido probar es tarta, que parece una quesada pero no es. El Foster’s Hollywood fue mi salvación, y la verdad que es probar un bocado de la New York Cheesecake con sus coulis de frutos rojos y su chocolatito y caer en un orgasmo gustativo que algún que otro camarero del restaurante se me ha quedado mirando intrigado.

Hace unos meses, un compañero de trabajo me lanzó el reto de preparar una Cheesecake similar a la del Foster’s e igual de rica que la de una amiga suya –que ni siquiera he probado– para su despedida. Challenge accepted! Y la receta la saque del maravilloso libro de Hummingbird Bakery.

Cheesecake con salsa de fresa

 

¿Qué lleva?

La receta original es para 10-12 porciones, yo he hecho para la mitad. Que tampoco hay que pasarse.

450g de queso Philadelphia
95g de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla bourbon
2 huevos

Para la base:
70g de harina
1 pizca de levadura química
25g de azúcar
25g de mantequilla
1 yema

¿Cómo se hace?

Primero, precalentamos el horno a 150ºC.

A continuación, preparamos la base de la Cheesecake. En una amasadora eléctrica, se mezcla la harina, la levadura, el azúcar y la mantequilla y se bate hasta obtener un masa granulosa. Se puede hacer también a mano con una varilla y amasar con las propias manos, si os gustar pringaros un poco. Se añade la yema de huevo y se mezcla bien hasta que sea maleable. Después, se coloca la base de galleta en el molde redondo con bordes desmontables y engrasado y se presiona bien para que quede bien compacto. Se hornea entre 20 y 25 minutos hasta que la galleta esté dorada y se deja enfriar.

Mientras tanto, se va preparando la crema mezclando el queso Philadelphia, el azúcar y el extracto de vainilla en una amasadora, o a mano con una varilla, y se bate de forma suave para que quede la crema lisa y espesa. Se añade los huevos, uno a uno, removiendo poco a poco. Y se bate un poco más rápido al final para que la crema quede homogénea y esponjosa.

Por último, se vierte la crema de queso en la galleta. Se coloca el molde en un baño maría que cubra los dos tercios de los bordes de éste y se coloca en el horno durante 30-40 minutos. Tiene que quedar dorada por encima y temblorosa en el centro. Se deja enfriar y se deja una noche entera en el frigo para que acabe de cuajar.

Cheesecake en el horno

Es muy importante que el baño maría cubra bien las paredes del molde, ya que la crema se puede secar un poco. Mejor hornearlo 30 minutos y dejar enfriar bien.

Otro truquito, que usaré la próxima vez que la haga, es hacerla en vasos individuales. Queda muy guay a la hora de servirla para una cena.

Le podéis echar una mermelada de frutos rojos o un coulis de cualquier cosa que os apasione. Pero, al final, mi compañero de trabajo la probó sin nada más, y dio el reto por SUPERADO. ¡¡¡¡Bien!!!!

 

 

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