¿Realities muy dulces?


Tengo que reconocer que desde muy pequeña, mis programas favoritos de televisión siempre han sido los de cocina. Todavía lo siguen siendo. Me he tragado enteritos los programas de Karlos y Eva Arguiñano, de Pedro Subijana y de sus homólogos en la televisión francesa como La Cuisine des Mousquetaires con Maite y Micheline y su peculiar formar de preparar anguilas (aunque esté en francés, las imágenes hablan por si solas), o el siniestrillo Joël Robuchon con su programa Bon appetit bien sûr –muy buen programa pero el cocinero me daba miedito y encima sobraba–.

Logo Deja sitio para el postre. Cuatro.

Logo Deja sitio para el postre. Cuatro. Formulatv.com

Con los años, me he dado cuenta de que la repostería en Francia es la mejor del mundo y, a mi modo de ver, es lo mejor que puede ofrecer el país galo al resto del planeta. ¿Por qué? Sencillamente porque nadie llega a la rodilla de la delicadeza, de la técnica y de la belleza de la pâtisserie à la française. Algo que incluso se ve en los realities de repostería. Anoche, Cuatro estrenó el programa Deja sitio para el postre. No quería verlo pero al final, la curiosidad pudo conmigo. Nunca he visto Masterchef, ni Topchef, tanto en la televisión francesa como en la española, pero si que he visto concursos de repostería franceses y os puedo asegurar que el programa de Cuatro, por ahora, es de aficionados.

Antes de ver el programa, ya nació en mí un escepticismo ante el concurso después de leer la experiencia de Montes, bloguera de Manzana&Canela, que quiso participar al casting. Como bien dice Montes, parece un tongo. Aunque más que tongo, es otro reality más al estilo Mediaset. ¿No os habéis dado cuenta? Sustituid a los cocineros amateurs por cantantes, bailarines, actores, niños repelentes… Siempre es lo mismo. Tres jueces: el poli bueno, el poli malo, y la chica que esta ahí por cuestiones de igualdad. Los candidatos van pasando como si fuera el control de inmigración de los aeropuertos americanos, y tratan de convencer contando su vida, sacando lágrimas de cocodrilo o haciendo el payaso. Se supone que había un criterio de selección, que se pudo  entrever sobre todo a la hora de juzgar a los cocineros de formación, pero que no tenía ninguna lógica cuando eligen a gemelas que marean la perdiz y a una francesa que ha entrado por ser rubia, mona, y ¡francesa! –no es envidia, para nada del mundo. Se llama discriminación positiva, :P–.

Y ya por último, la prueba eliminatoria que parecía un día de mercado con tanto revoloteo y grito de un lado para otro. Lo que sí quiero destacar es el intento de Raquel del blog Churretes con Cocholate con sus preciosos makis dulces que presentó para el casting y que se quedó fuera de la Academia del Gusto –menudo nombre–.

Como no tengo otra cosa que hacer, seguiré viendo el programa a ver si mejor. Mientras tanto me quedo con mis dos realities franceses: el de aficionados Le meilleur pâtissier ; y el de aprendices reposteros Qui sera le prochain grand pâtissier?.

Si entendéis un poco el francés, merece la pena mirar el recetario de ambos programas. Yo ya estoy apuntando ideas 😉

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